jueves, 25 de septiembre de 2014

Gwydion, 25 años tirando dados (III): Los cambios


Entonces llegó Magic y todo cambió.  No me voy a extender mucho sobre este tema puesto que todos los veteranos ya lo conocerán.  La gente dejó de interesarse por el rol y comenzaron a jugar a Magic.  Todo el mundo pareció volverse loco y a sacar juegos de cartas y la gente a comprar cuantas más cartas mejor.  Algunos vendían sus colecciones de tebeos, juegos y demás, para sacar dinero y comprarse más cartas.  ¡Una auténtica locura!  Comencé a jugar a Magic porque no quería perder el contacto con los amigos, no porque realmente me gustase (de hecho cambié mis cartas hace ya muchos años a cambio de un gran montón de tebeos y no me arrepiento en absoluto).  A pesar de todo seguíamos jugando a Rol de vez en cuando.

Ya con 18 años, estudiando todos en la universidad y con nuevos conocidos, comenzamos a cambiar y a juntarnos cada vez menos.  Hasta que el grupo y el club se disolvieron de manera no oficial dejando 3 campañas a medias.  La Guerra de la Lanza fue una de ellas así como otra muy interesante de Warhammer Fantasy cuyo nombre no recuerdo.  Aunque un par de veces intentamos volver a reunirnos y probar con nuevos juegos como Warhammer o Necromunda, no lo conseguimos.



Poco tiempo antes, todos los clubes de la zona se habían unido para lanzar una actividad conjunta (creo que la única para la que nos pusimos de acuerdo) y conseguimos organizar unas jornadas de rol en las que hice de master.  Las jornadas no me parecieron nada del otro mundo y no creo que viniese mucha gente nueva, simplemente aprovechamos para jugar con otros grupos e intercambiar material, cosas que me parecen estupendas.  Para mí lo mejor fue que conseguí gratis un curso de tiro con arco.

Así pues entre la universidad y el tiro con arco mate un par de añitos de muy escasa actividad friki.  En el club de tiro, no recuerdo cómo,  me convencieron para que hiciese una partida de iniciación.  Todos querían que dirigiese Vampiro, que pegaba fuerte en aquel entonces, pero como no lo tenía se tuvieron que conformar con AD&D.  La partida fue muy bien y conseguí un grupo más o menos fijo del que surgió un nuevo grupo de jugadores: La Compañía del Anillo Curativo.  Tras varias aventuras sueltas comenzamos la campaña de La Guerra de la Lanza.  Aquellos fueron buenos tiempos.



Alain, un conocido de uno de mis jugadores, cumplió su sueño de abrir su tienda friki que se convirtió en el punto de encuentro de mucha gente.  Allí conocimos mucha gente nueva y diferente.  Conseguimos un local para jugar y lo mejor de todo es que conseguí iniciar en el mundillo a un grupo de chavales de 12 y 13 años y a la madre de uno de ellos.  Fue estupendo volver a ver la ilusión que tenían y cómo vivían las historias.  Jugué con ellos a AD&D y a Fanhunter y aunque me mudé y les dejé solos, creo que algún buen jugador ha salido de ahí.


Gwydion


Nos vemos en la próxima entrada, ¡y jugad mucho hasta entonces!

domingo, 7 de septiembre de 2014

Gwydion, 25 años tirando dados (II): Llegan otros juegos

Tras varios meses dirigiendo partidas cada vez más raras y conseguir llevar los personajes a nivel 9, conseguimos voluntarios para probar nuevos juegos: La llamada de Chtulhu, Star Wars, El Señor de los Anillos, Rolemaster y por fin ¡Runequest!. Algunos cuajaron más que otros. 



Star Wars nos gustó mucho pero el master venía poco por lo que sólo jugamos 2 o 3 aventuras.  Las suficientes para dejarnos con ganas de más.  La llamada de Chtulhu no cuajo en absoluto (y eso que es uno de los grandes clásicos del mundillo), Runequest tampoco cuajo, a pesar de jugar un par de aventuras realmente apasionantes, el sistema de magia y los momentos de reacción fueron demasiado para nuestra inexperiencia.  El señor de los anillos fue otra historia.  Además de tener un master que no faltaba, jugamos una serie de aventuras que, para nosotros se transformaron en clásicos:  La Saga del Archimago de Mang-Pang (supongo que influenciado por la isla de Pan-Tang de Elric).  El Rolemaster, como la expansión lógica del ESDLA, también tuvo su oportunidad, pero ralentizaba mucho la partida mirar tantas tablas y tampoco cuajó.



Para conseguir nuevo material recurríamos a las fotocopias.  Si alguno tenía material que interesaba lo pedía y lo fotocopiaba.  También intercambiábamos material con otros grupos.  Era una manera barata de conseguir nuevo material en los tiempos en los que no existía internet.

En el 91 cambiamos de edición D&D y pasamos a AD&D, primero con los manuales fotocopiados en inglés, una vez más gracias a Yannick y en el 92 ya me compré los manuales de traducidos publicados por Zinco. Además iniciamos a muchísima gente en el mundillo aunque, lógicamente, no a todos les gustó.  También por aquella época perdimos para siempre a dos jugadores: Haymar y Xabier (estéis donde estéis espero que allí también haya JDRs).

La vida transcurría sin grandes sobresaltos por aquel entonces.  Nos juntábamos todos los sábados por la tarde a jugar de 4 a 10 y en vacaciones casi todos los días.  Probamos juegos de tablero como el Risk, el Junta, el Britannia, el Civilización y el Kremlin.  Los 3 últimos fueron los que más nos gustaron pero lo importante para nosotros seguía siendo jugar a Rol y para jugar a rol nos seguía dando igual el sitio.  Lógicamente preferíamos cómodas sillas alrededor de una mesa, pero si no era así todavía nos apañábamos.

Poco después llegaron a nuestras mesas el Aquelarre y el Stormbringer que también se convirtieron en juegos habituales. Aunque el grueso de las partidas estaban dedicadas a AD&D y ESDLA.





Entonces surgió la moda de los clubs.  Todo grupo de roleros que se preciase debía tener el suyo.  Los clubs comenzaron a aparecer como champiñones y, en vez de juntarnos varios grupos para hacer algo grande, cada grupo de jugadores fundó el suyo.  No  me avergüenza decir que es un proyecto al que me opuse desde el principio.  Éramos un grupo de amigos que nos juntábamos para jugar y creía que así estaba bien.  Finalmente fundamos el club Noneim (No Name escrito más o menos fonéticamente puesto que no nos pusimos de acuerdo con el nombre).  Los miembros de otros clubs nos llamaban “noneimicos”.  El club realmente hizo muy poco, publicó un solo número de un fancine (proyecto al que también me opuse puesto que realmente sólo una persona tenía ganas de hacerlo y arrastró al resto) y en toda su historia no consiguió un solo nuevo socio aunque sí conseguimos que viniese nueva gente a jugar y que siguiesen viniendo semana tras semana.

Gwydion.


Nos vemos en la próxima entrada, ¡y jugad mucho hasta entonces!

viernes, 5 de septiembre de 2014

Primer aniversario de Juego de Monos

     Pues sí, han pasado rápido estos 365 desde que publiqué la primera entrada de este blog. Un espacio para compartir nuestras opiniones, partidas, (simio)reseñas, consejos y batallitas en general de nuestro grupo, tanto en conjunto como a nivel individual.

     Empezamos con mucha ilusión, y pasado todo un año, a pesar de sus lógicos bajones, hemos conseguido publicar más de 66 entradas (y las que nos quedan), más de 3800 visitas (en el momento de publicar esto), participar en una comunidad rolera muy activa y conocer gente muy interesante en este mundillo. Sinceramente, mucho más de lo que yo pensaba que conseguiría cuando sorprendí a los Monos con el blog y los primeros artículos. Concibo este blog como un repositorio nuestro, pero abierto para compartir con todo aquél que quiera.


     Debida a la poca experiencia de algunos miembros, pensé en darle un tono más de ayuda a gente novata con los juegos de rol, pero al poco de empezar me dí cuenta de que ya existen blogs sobre teoría del rol muy buenos, y que al final iba a escribir más de lo mismo sin llegar a aportar apenas nada diferente. Por tanto, fui cambiando el enfoque para centrarnos, por un lado en nuestros diarios de juego (comentarios sobre nuestras partidas, de rol o de mesa), incluyendo también referencias y detalles sobre una partida (Fiesta en Bird Valley) a modo de experimiento, y hemos abierto también un frente con los juegos de mesa (que hay muchos y algunos geniales) y francamente creo que ha funcionado muy bien. 

     Hemos participado en diferentes iniciativas como el Desafío de los 30 días, y el Carrusel Bloguero de Juegos de Rol, contado batallitas, objetivos e intenciones. Pero también hemos realizado bastantes simioreseñas y algún que otro artículo para novatos, y de rol en vivo.

     Los deseos para este nuevo curso los veo así:

 * Jugar lo mismo o más que en este curso pasado, y canalizar las energías de tanto director de juego en el mismo grupo, ¡incluyendo roles en vivo!

 * Profundizar en el rol para niños y como herramienta educativa, y pensar ya en la cantera de monos que ya nos quitan los dados y nos pintan las fichas de personajes

 * Superar las distancias utilizando y explorando aplicaciones y plataformas para jugar a distancia. Durante el pasado curso, el grupo ha ido uniéndose de nuevo geográficamente, pero aún tenemos un mono madrileño, y queremos que no se sienta solo.

 * Plasmar todo este entusiasmo del grupo en el blog y compartirlo con otros grupos.

 * Participar en las iniciativas roleras para crecer y fortalecer la comunidad.

 * Comer muchas pipas, ya me entendéis.

     Espero que pueda cumplir estos deseos durante este próximo curso, y compartirlo con vosotros.

Nos vemos en la próxima entrada, ¡y jugad mucho hasta entonces!

sábado, 30 de agosto de 2014

Gwydion, 25 años tirando dados (I) : El inicio

Aproximadamente hace 25 años por estas fechas jugué mi primera partida de rol.  Por tanto voy a realizar un post autobiográfico comentando cómo ha sido mi experiencia con el mundo friki desde entonces para celebrar mis bodas de plata.

Antes de comenzar a contar nada decir que siempre he sido friki, aunque antes no existiese siquiera la palabra o se hubiese oído hablar de ella.  Los primeros recuerdos que tengo es salir apasionado del cine tras ver El Imperio Contraataca con 4 años a pesar del miedo que me dieron Dagobah y Yoda.  También desde siempre he tenido una gran afición por la lectura tanto libros como tebeos (lo siento, soy de la vieja escuela y siempre diré tebeos) y por la época medieval (ahora he ampliado objetivos y encanta la historia en general hasta el siglo XVIII, pero no soy ningún erudito).  Tengo también un punto de coleccionista aunque más de conservar lo que tengo que ampliar mi colección con cosas sólo para mirar o por el placer de tenerlas (eso sí, no me gusta tener una colección de comics con huecos).  Curiosamente nunca he sido muy aficionado a los videojuegos (el civilización es el mejor que hay).  De todas formas siempre he defendido la teoría de que todo el mundo es friki de algo y el que diga que no lo es es porque no ha encontrado su hobby.  Pero volvamos a cómo descubrí el rol.

Una mañana había quedado con mis amigos Andoni e Iván (un saludo para los dos) para jugar al ordenador.  Al llegar a casa de Iván me encontré con que había invitado a una cuarta persona que nos iba a enseñar un juego muy chulo y divertido.  El juego no era otro que Dungeons & Dragons.  Aunque no había jugado nunca, lo conocía puesto que aparecía anunciado en todos los libros de Dungeons & Dragons aventura sin fin (muy similares a los de elige tu propia aventura) pero no tenía ni idea de lo que iba eso.



El chico (es curioso cómo no recuerdo el nombre de esta persona que me introdujo en algo que ha sido tan importante en mi vida como es el mundo del rol) nos explicó brevemente que consistía en interpretar a un personaje en una aventura.  Así que nos pusimos manos a la obra y comenzamos a hacer los personajes. Tiramos 3d6 para las características y las poníamos por orden. Luego se elegía la profesión y a jugar. Sin más, ni nombres, ni trasfondo ni nada. No recuerdo gran cosa de la aventura salvo que mi primer personaje fue un ladrón y que conseguí robar la corona que íbamos a buscar sin que se activase ninguna trampa.

La cosa nos gustó tanto que volvimos a quedar al día siguiente, se apuntó Gorka, el hermano menor de Iván, y volvimos a hacer personajes nuevos.  Esa vez me tocó un mago con constitución 18.  Yo no quería ser mago pero me tocó hacer el personaje el último y no se podían repetir profesiones.  Así que equipé a mi mago con una coraza y lo lancé a la aventura (nadie en su sano juicio, iría sin protección a luchar contra unas gárgolas y menos armado con una daga y un mísero conjuro de luz).

Al día siguiente repetimos otra vez y me volvió a tocar un mago con inteligencia 9.  Como ya tenía menos sentido común, sólo se lanzó a la aventura con una cota de malla.  Ese día empezamos a preguntar cómo llegar a nivel 2, qué pasaba cuando subías de nivel y la razón por la que cada día usábamos un personaje distinto.




Después el chico que hacía de master desapareció y nunca más supe de él.  Afortunadamente Iván había sacado fotocopias de parte del libro del master y con esas fotocopias y varias hojas manuscritas en las que resumimos todo lo que recordábamos de tiradas de salvación y demás, comenzamos la aventura.  Todavía tengo guardada por algún lado la hoja que diseñé a mano así como los monstruos que inventamos.

Después comenzó el instituto y quedamos sólo los fines de semana, el grupo de amplió y ya nos juntábamos 6 o 7 personas a jugar sin un master fijo y sin manuales en condiciones.  Sigo recordando con gran cariño la aventura de Andoni de la Reina Dragón que nunca acabó pero que marcó tanto que la plagié en varias ocasiones con distintos grupos, aunque tampoco la acabé nunca.  Por aquel entonces quise ser master por primera vez y no me avergüenza decir que fue un desastre.  Tan desastroso fue que me prometí no volver a dirigir (una de las muchas promesas que nos hacemos y luego no cumplimos).

Sólo un mes después encontré en El Corte Inglés encontré el Runequest Avanzado y me lo compré junto con 2d10 por 2.995 ptas.  Ese fue mi primer manual original (¿será por eso que tengo tanto cariño al Runequest?).  Mis padres me preguntaron la razón de comprar un manual avanzado cuando no tenía el básico.  Las razones de esta compra fueron dos.  No tenía dinero para comprar los dos juegos y la segunda es que Iván se acababa de comprar el día anterior el manual básico que fotocopié la semana siguiente.



En aquel tiempo jugábamos en cualquier sitio, no hacía falta una mesa, nos arreglábamos con cualquier superficie plana y la mayor parte del tiempo jugábamos por los pasillos y escaleras del centro cultural.

Durante ese tiempo Andoni y yo intentamos crear un juego de rol de superhéroes, un proyecto iniciado con mucha ilusión que nunca terminamos.

Aquel grupo no duró mucho, tras un par de meses comenzaron a dedicarse a actividades más etílicas por lo que inicié a dos amigos del instituto en un banco del parque.  A ambos les gustó y conseguimos formar otro grupo con amigos de amigos.  A pesar de todo no perdí el contacto con Iván y Andoni.

En el segundo grupo conocimos a gente nueva y retomé el contacto con conocidos del colegio que tenían muchísimo material de Dungeon fotocopiado (Gracias por todo Yannick).  Conseguí así la edición básica completa en castellano, así como las expansiones Expert y Companion en inglés (y sí, es gracias a esas fotocopias en inglés que ahora no tengo problemas con la lengua de Shakespeare).  Con ellas podíamos llevar a nuestros personajes hasta nivel 25.  Se rumoreaba que al llegar a nivel 36 ascendías a la divinidad pero eso algo que ninguna persona que conocíamos había conseguido ni teníamos ningún manual que lo dijese.

Las aventuras en aquel entonces, que dirigí puesto que era el más veterano, eran bastante sencillas y se reducían a ganchos fáciles en misiones de saqueo resumidas en abro puerta, mato monstruo, recojo tesoro y repetido en un bucle hasta que no quedaban más habitaciones.  Así teníamos dungeons con una ecología realmente extraña, monstruos que no podían salir de las habitaciones en las que estaban y muchas otras cosas raras.  Supongo que es una etapa por la que todos hemos pasado.

Poco a poco, las aventuras comenzaron a tener un poco más de historia, influenciadas por los libros de Dragonlance o los Reinos olvidados y series como Dragon Ball y Caballeros del Zodiaco.  El mundo resultante era bastante extraño puesto que era una extraña mezcla de todo.  A día de hoy me pregunto cómo podía haber vida en esos mundos.


Podría decirse que durante esta época D&D fue el rey.

Gwydion


Nos vemos en la próxima entrada, ¡y jugad mucho hasta entonces!

miércoles, 27 de agosto de 2014

Diario de Juego: Fiesta en Bird Valley (Epílogo Hijo Rata)


Maldita sea, Bird Valley, un pueblo tranquilo, de gente acomodada y sin problemas. Me fui de Los Ángeles para huir de los tiroteos, las bandas, los atracos, secuestros y toda la delincuencia que atrae una gran ciudad. Bird Valley, quizás fue mi salida de toda aquella jungla, pero aunque lo sabía, me negaba a pensar que alguna vez llegase a Bird Valley. Tan solo pequeñas multas de aparcamiento, algunos chavales borrachos y algún menudeo de droga, pero nada que no sea controlable. Pero se ha acabado.

- Sheriff, ¿dónde vamos?
- Llevamos todo el día buscando a los chavales desaparecidos por todo el pueblo y alrededores y no hay rastro. Sólo nos queda un sitio donde buscar antes de dar parte para solicitar ayuda. Y sinceramente, espero que no los encontremos allí, siempre me  ha dado mala espina. El viejo Hospital Psiquiátrico Carpenter.

Guardamos silencio los diez minutos que nos restan hasta llegar al desvío en el que cogemos la estropeada carretera que atraviesa las montañas. Cinco minutos más tarde la dejamos para avanzar por una pista de tierra muy deteriorada. Se nota que aquí no viene nadie y hay que conducir con cuidado. Bosque a izquierda y derecha cuesta orientarse, pero sí, ahí está la entrada. Giramos a la derecha, avanzamos unos 100 metros y ... mierda, mierda, mierda.

- ¡Sheriff! ¡Mire, mire! ¡Ahí delante! Pero, ¿qué narices ha pasado?
- Maldita sea, ya lo he visto.

Paro el coche en seco y bajamos rápidamente. Me cuesta entender lo que veo, y a Joe también, se le nota en la cara. Hay una moto incrustada en un coche. Pero la forma en la que están posicionados ambos es espeluznante. El coche está completamente destrozado a golpes, pero es que la moto, da la sensación de que la han utilizado como una especie de bate para golpear al coche con un espectacular golpe final que ha dejado fundidos los dos vehículos entre los amasijos de hierro. ¿Quizás con alguna grúa o material de demolición?

Saco el arma. Joe me imita. Está asustado.

- Tranquilo. Mira por ese lado.

Voy hacia el otro lado. Y veo lo que esperaba pero no quería. En el suelo encuentro el cuerpo de uno de los chavales desaparecidos. Ha recibido tantos golpes que me extraña que aún tenga algún hueso intacto.

- Joe, aquí. He encontrado a uno.
- Dios mío. - Se acerca temeroso sin soltar el arma. Tras inspeccionar el cadáver unos segundos - Algo no cuadra aquí. Ha sufrido muchos golpes, pero mira esto, tiene un destornillador clavado en el pecho. Si no lo mató esto, es porque ya estaba muerto cuando se lo clavaron.
- Avisa por radio. Habrá que llamar al juez. Que vengan también Claire y Thomas - los vamos a necesitar. Joe tiene un ojo clínico increíble, pero la acción no es su punto fuerte. Quizás por eso esté en Bird Valley, como yo.

Continúo avanzando un poco más y descubro otro cadáver en una situación similar al anterior. Golpeado hasta la muerte, y probablemente aún más. Bird Valley, un pueblo tranquilo, maldita sea.

- Ya están de camino - me indica Joe mientras se acerca - ¡Madremía!

Tras una breve revisión detectamos un rastro que se interna en la zona boscosa dirección al edificio principal del hospital. Arma en mano avanzamos en silencio unos 50 metros después hasta que descubrimos otro vehículo también destrozado pero no con la saña del anterior.

- Jefe, este coche es el que nos faltaba, dos coches y una moto. Esto no va a acabar bien...
- Aún no lo sabemos - le digo sin ninguna convicción - vamos a seguir. Joe, atento, aún quedan 7 desaparecidos, aún queda esperanza.

Pasamos la puerta principal del recinto siguiendo el camino que serpentea un poco hasta mostrar de golpe el gran edificio del hospital psiquiátrico. Malas historias cuentan de este lugar, y a partir de hoy se contarán más.

Nos acercamos un poco más guardando silencio. La puerta principal está en el suelo y hay rastros de sangre. Sin duda, ha habido lucha en este lugar. Con señas Joe y yo nos entendemos bien. Entro en el edificio, en el hall del hospital, y las señales de lucha continúan. En el mostrador una radio apagada y varias latas de cerveza vacías demuestran la teoría inicial: una fiesta adolescente.

El lugar se mantiene en silencio, y estamos muy tensos y nerviosos. No nos gusta este lugar, pero tenemos que encontrar a los chicos.

Exploramos la planta baja sin encontrar más que polvo y suciedad. Tuvieron que estar en el piso de arriba, así que subimos con la poca luz que entra por las ventanas sin persianas y la que proporcionan nuestras linternas. Arriba, vemos un rastro que lleva al baño. Nos preparamos, abro la puerta cuidadosamente y ...

- ¡Mierda! - se me escapa. Se me eriza el vello y me empiezan a entrar náuseas.

El pobre Joe directamente al ver la escena no puede contenerse y vomita. No hay nada que reprochar, la escena es horrible y dantesca. Hay un joven en el suelo en un charco de sangre, probablemente suya. Hay un lavabo arrancado con el que han golpeado al joven hasta incrustarle la cabeza en el lavabo, dejándoselo puesto alrededor de la cabeza, como si fuera uno de esos perros a los que le ponen ese plástico en la cabeza para que no se pueda rascar.

Salimos del baño e intentamos recomponernos. Tenemos que continuar, aunque esto está siendo muy duro. Después de 5 años trabajando aquí, empiezo a echar de menos Los Ángeles.

Continuamos revisando la planta de arriba y enseguida descubrimos algo que nunca había soñado ni en mis peores pesadillas, superando lo que ya llevo visto hoy. En el suelo están 5 cadáveres, 4 jóvenes y un adulto de unos 50 años que no estaba desaparecido. ¿Quizás el asesino? Instintivamente le apunto con el arma, a pesar de que sé que está muerto y no se puede levantar. Todos están llenos de golpes y heridas atroces. Sé un poco de medicina, y estoy seguro de que algunos de ellos sufrieron mucho hasta morir.

- Sheriff, ¡mire!

Alumbramos con las linternas y vemos un charco de una especie de líquido negro y viscoso sobre el que hay un objeto extraño encima.

- Esto es ... ¿una máscara? - dice Joe.

Saco la porra y le doy la vuelta. No me jodas.

- Una máscara de gas - la reconozco por las clases de la academia y los documentales de la tele-. Pero de las antiguas, parece de la segunda guerra mundial. ¿Qué fiestas organizan los atontaos de este pueblo?

Nerviosos, comenzamos a revisar los cuerpos y los alrededores de la masacre. Puertas y paredes rotas indican la brutalidad de la pelea que tuvo que haber aquí.

- Sheriff, mire. Esta chica tiene una cámara de video en la mano y está enfocando la escena.

La chica parece más preocupada en que la cámara enfoque la escena que en salvarse a sí misma. Esto sólo puede significar que consiguió grabar algo. Sé que no debo y que me estoy saltando algunas normas al hacer esto, pero cojo la cámara y la enciendo. Compruebo que hay grabaciones así que rebobino un poco y le doy al play.

"(...)
-Venga, está a punto de llegar. Vamos a hacer un señuelo cómo hemos quedado, y Lisa, sé rápida. Hay que conseguir acabar con esta cosa. Ahí llega.
-¡Eh! ¡Ven aquí!
-Escuchadme, ratas
Thonk, chak.
-Agh.
-Joder, no vamos a terminar
-Salid de vuestras madrigueras y
Plaff, Brom.
-Ugh.
-¡Muere maldito bastardo!
-Atended a mi plegaria
(...)"

Paro la grabación, necesito unos minutos antes de seguir, porque esto vence todas las leyes naturales. Maldito pueblo tranquilo, cómo echo de menos Los Ángeles.



Fin del epílogo, más información sobre la partida aquí y en este vídeo.


Nos vemos en la próxima entrada, ¡y jugad mucho hasta entonces!

martes, 12 de agosto de 2014

Simioreseña: Love letter

     Tras un largo periplo por el desierto debido a problemas personales de distinta índole volvemos con las simioreseñas. Esta vez le toda a: Love Letter.


     Love Letter es un juego de gestión de personajes de 2 a 4 jugadores que consta únicamente de 16 cartas y 4 de ayuda con una duración aproximada de 15 o 20 minutos. Por lo tanto es ideal para llevar encima y aprovechar los tiempos muertos.


     El objetivo del juego es muy sencillo llevar tu carta de amor a Annette y conseguir ganar su corazón. El número de cartas necesarias depende del número de jugadores, 7 en el caso de 2 jugadores, 5 con 3 jugadores y 4 con 4 jugadores.


     Cada jugador recibe dos cartas de personaje en su mano y al comienzo de cada turno roba una nueva del mazo descartándose de una de las 3 que tiene en su mano. Es decir, sólo puedes acabar tu turno con 2 cartas en la mano. Inmediatamente se aplica el efecto de la carta descartada. Y seguimos así hasta que se acaban el mazo o todos los jugadores menos uno han sido eliminados. En caso de que haya varios jugadores en juego al final de la ronda gana el que tiene en su mano la carta con valor más alto.

     El juego continua hasta que se cumple el objetivo establecido por el número de jugadores.

    En las propias instrucciones se indica que hay que jugar con gente horada debido a que hay efectos en las cartas que afectan a personajes de la mano (como en Ciudadelas).




     Hay ocho tipos distintos de personaje, siendo los más numerosos los de baja puntuación.


    El juego es entretenido y sin ser un gran juego permite jugar varias partidas por lo que es ideal para cualquier ludoteca. Además es un juego apto para no-jugones.

     Lo malo del juego, si es que se puede llamar malo, es que tiene tan pocos componentes que, aunque el precio no sea elevado (unos 10€) ha sido carne de cañón para el P&P por lo que no sólo podéis encontrar la versión original, sino también múltiples adaptaciones como Star Wars, El Señor de los Anillos, Hora de Aventuras, Dr. Who, etc. Cambiando un poco el trasfondo y los personajes, la mecánica del juego es la misma.



Gwydion.


Nos vemos en la próxima entrada, ¡y jugad mucho hasta entonces!

domingo, 27 de julio de 2014

[Carrusel Bloguero de Juegos de Rol]: ¿Por qué dirijo?

     Por primera vez me subo al Carrusel Bloguero de Juegos de Rol, y este mes de Julio de 2.014 toca hablar de ¿Por qué dirijo?, tema planteado por el anfitrión de este mes, el crítico blanco.


     Algunos os preguntaréis qué es eso del Carrusel Bloguero; en realidad es una iniciativa de los blogs sobre rol en la que cada mes uno de ellos hace de anfitrión proponiendo un tema, y aquellos que quieran colaborar publican una entrada relacionada. Así, cada mes se va hablando de diferentes temas pero siempre relacionados con el rol y se pueden ver las diferentes impresiones, intereses y opiniones (entre otros) de los blogueros roleros.

     Esta vez se plantea una pregunta bastante personal, más al hilo del Desafío de los 30 días que hicimos en Noviembre de 2.013, y que son temas que me gustan, ¿Por qué dirijo?

     Tengo que decir yo no empecé dirigiendo, sino como jugador durante bastante tiempo. Me gustaba leer, así que aunque no dirigía, sí que leía los manuales para empaparme de la ambientación y conocer las reglas. Sí que hice algún pinito, pero partidas pequeñas (y reconozco que bastante malas, la verdad), pero no fue hasta pasados un par de años cuando me embarqué en dirigir mi primera partida seria. Comencé a dirigir una partida de AD&D 2ª edición, en Dragonlance, de la Trilogría de los dragones "En busca de los Dragones".


     La partida, fue bastante bien y continué con los otros dos módulos que completaban la trilogía Magia de Dragón y La Ciudadela del Dragón. Jugamos casi 2 años, con algunas paradas entre un módulo y otro, con algunos interludios para personajes nuevos. Durante ese tiempo, le cogí el gusto a dirigir y desde entonces siempre es una de las cosas que más me gusta de jugar a rol. No empecé dirigiendo, ni he dirigido siempre, sino que he ido alternando los papeles de jugador y director durante todos estos años.


     La creación de historias es algo que me encanta, y el hecho de dirigir me permite hacerlo planteando las bases para que los jugadores (verdaderos protagonistas) me sorprendan con giros no previstos inicialmente, montando nuestra propia aventura con las vivencias y anécdotas que van transcurriendo y dotando de color al gris guión inicial.

     Incluso cuando dirijo módulos ya preparados, las decisiones de los jugadores son diferentes de una vez a otra y la historia creada es diferente. Me encanta cuando me ponen en aprietos y hay que improvisar para mantener el tipo y no sufra la historia, suponen retos a vencer y que te hacen coger experiencia para próximas veces.

Las fotos son mejorables, pero ni tengo buena cámara ni buen pulso.
Las podéis utilizar de forma libre.

     Recuerdo una partida que empezamos, también en AD&D, en la que los personajes eran los únicos jóvenes de una pequeña aldea que sufrían una gran sequía y una plaga que había diezmado su población a unas pocas decenas de personas y sufrían ataques de gente del bosque. Viajaron hasta una ciudad importante con todos los ahorros del pueblo para comprar semillas, protección y buscar algún milagro para salvar a sus habitantes. Durante una parte, el camino se adentraba en el bosque y sufrieron un ataque de arañas. No se les ocurrió más que prender fuego a unos matojos para que se quemaran las telarañas. Con la gran sequía y el poco cuidado del bosque, el fuego se extendió sin saber cómo pararlo hasta que finalmente provocaron un incendio a gran escala. Nunca me imaginé que los jugadores prenderían fuego al bosque, y lo aproveché para dar un giro radical al planteamiento inicial, dejando finalmente una buena historia (distinta, pero buena al fin y al cabo).

     Pues eso, aunque jugar me gusta, dirigir es mi verdadera pasión, y lo hago siempre que el tiempo libre lo permite. ¡Y siempre que el resto de masters del grupo lo permite! Tenemos un alta concentración de masters y prácticamente hay que pedir turno para hacer partida (hay 5 masters activos). Siempre estoy pensando en oportunidades de partidas y campañas, leyendo juegos y módulos, viendo películas y series y pensando en cómo sacarles partido. Y espero algún día poder jugar todas esas ideas, aunque sea en el club de jubilados. 

Nos vemos en la próxima entrada, ¡y jugad muchos hasta entonces!